Acerca de Diario Parrillero
El carbón ya estaba frío cuando abrí el documento esa noche de marzo. Roque dormía al lado de la puerta corrediza. El balcón todavía olía a grasa y a vacío descansado sobre la tabla. Tenía quince o dieciséis títulos de cursos abiertos en distintas pestañas del navegador y no recordaba bien cuál era cuál, ni en qué módulo había parado en cada uno.
De ahí salió esto.
Diario Parrillero no es un sitio de recetas. No es un ranking. No es un manual para asadores que ya saben lo que hacen. Es el registro de lo que pasa en una parrilla de balcón angosto en Caballito mientras aprendo a manejar el fuego sin tutor.
Lo que aparece acá está documentado en el momento: el día que abrí el curso, el módulo donde lo dejé, el corte que salió y el que no. Sin pulir después del hecho.
Si un curso funcionó, el texto lo dice con por qué. Si no funcionó, también, con el módulo exacto donde se fue al piso.
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