Diario Parrillero

La mejor mezcla de carnes para hamburguesas caseras con mucho sabor

La mejor mezcla de carnes para hamburguesas caseras con mucho sabor

Eran las dos de la mañana de un martes de invierno. Venía de la planta en Avellaneda después de un turno noche que se hizo eterno por una cinta que se trababa cada veinte minutos. El hambre me estaba matando y paré en un local de esos que abren 24 horas cerca de Plaza Flores. Me dieron un medallón finito, gris, que sabía a cartón con sal. Ahí mismo, masticando esa decepción, me juré que el próximo sábado el balcón de Caballito iba a oler a carne de verdad.

Antes de seguir, un aviso: en este diario pongo enlaces de cursos que compro en Hotmart. Si hacés clic y comprás, me cae una comisión que ayuda a pagar el carbón, pero a vos te sale lo mismo. Todo lo que menciono pasó por mi parrilla soldada o lo vi en mi compu después del laburo. Si algo es una porquería, te lo digo en qué módulo me aburrí. Si no me quejo, es porque todavía sirve.

El tema es que la hamburguesa parece fácil pero tiene su ciencia. Mi primer intento serio fue hace unos meses, apenas terminó el verano. Compré carne picada común, la más barata, y armé unos discos gordos. Terminaron siendo corchos secos que ni Roque, mi perra mestiza, quería terminar de masticar. Se los terminó comiendo porque es buena piba, pero me miraba con cara de 'che, Lautaro, esto no es asado'.

El mito de la carne magra y el error del principiante

Muchos creen que para que una hamburguesa sea 'premium' tiene que ser pura carne roja, sin un gramo de grasa. Error total. Si la carne no tiene grasa, no tiene sabor y se convierte en una suela de zapato en cuanto toca el calor. En el asado lo sabemos: el vacío es rico porque tiene ese veteado que se derrite.

Mezcla de carne picada cruda con proporción ideal de grasa para hamburguesas

Investigando un poco, vi que la proporción ideal anda entre un 70/30 o un 80/20. O sea, 70% de carne magra y 30% de grasa. Menos de eso y estás comiendo dieta; más de eso y se te desarma todo en la parrilla. Yo no soy nutricionista ni médico, así que si tenés el colesterol por las nubes, mejor consultá con un profesional antes de mandarte tres de estas. Yo solo soy un técnico que quiere que su comida sepa a algo.

La charla con el carnicero de la calle Rojas

Un par de semanas después de mi fracaso con los corchos de carne, fui a lo de mi carnicero en la calle Rojas. Le pedí que me picara un poco de roast beef pero que no le sacara la grasa. El tipo me miró como si hubiera descubierto el fuego. El roast beef es el corte base por excelencia. Tiene un equilibrio natural de grasa que anda por el 15% o 20%, lo cual ya es un numerazo para empezar.

Pero el secreto que me tiró él fue mezclarlo. 'Llevate un poco de tapa de asado picada también', me dijo. La tapa de asado en Argentina es el tesoro escondido para las hamburguesas. Tiene un sabor mucho más intenso que el roast beef solo. Esa mezcla cambió todo. El sabor a 'parrilla' se siente mucho más fuerte cuando la grasa de la tapa empieza a gotear sobre las brasas.

El factor colágeno: por qué no usar solo grasa pura

Acá es donde me puse un poco más técnico. Leyendo sobre cómo elegir las mejores carnes para hacer chorizos parrilleros de calidad, me di cuenta de algo. Si usás solo grasa blanca, de esa que parece manteca, la hamburguesa queda pastosa. Necesitás cortes que tengan colágeno, como el pecho (brisket) o la misma tapa.

Corte de tapa de asado cruda mostrando la grasa y fibra necesaria para el sabor

El colágeno es lo que le da esa estructura que hace que la hamburguesa no se te desarme y que, al morderla, se sienta 'carnosa' y no como un puré. Es la diferencia entre una hamburguesa de cadena y una que hacés vos en tu balcón mientras Roque espera el primer pedacito que se caiga.

El secreto del amasado en frío

Hace apenas unos días, durante una de esas noches de guardia donde no vuela una mosca en la planta, me puse a ver unos módulos de El Negocio de los Chorizos Parrilleros. Aunque el curso es para embutidos, el módulo 3 explica el amasado de la carne. Ahí entendí por qué mis hamburguesas a veces se sentían quebradizas.

La carne tiene que estar muy fría. Si la grasa se calienta con el calor de tus manos mientras armás el medallón, se empieza a derretir antes de tiempo. El truco es picar la carne, mezclarla rápido y volver a meterla en la heladera. Yo ahora armo los medallones de unos 180 a 200 gramos, que es una medida generosa, y los dejo enfriar una hora antes de llevarlos a la parrilla.

Formando un medallón de hamburguesa casera de 200 gramos

Cuando el disco de carne toca el hierro caliente, el siseo tiene que ser fuerte. Ese sonido es la música del balcón. El olor a grasa de asado que sube hasta el techo me hace olvidar que hace tres horas estaba renegando con una máquina en Avellaneda. Si querés que no se te rompan, pegale una leída a este post sobre cómo hacer hamburguesas a la parrilla caseras sin que se desarmen, que ahí explico el movimiento de la espátula.

El blend definitivo de mi balcón

Después de varios intentos, mi rotación fija para un domingo al mediodía es esta:

No le pongo huevo, no le pongo pan rallado, no le pongo nada raro. Solo carne y sal al final. Si le ponés muchas cosas adentro, estás haciendo un albondigón, no una hamburguesa. Y siempre, pero siempre, pedile al carnicero que te la pique en el momento. Esa carne picada que ya está en la bandeja hace dos días no sirve para esto.

Hamburguesa perfectamente sellada en la parrilla con grasa burbujeando

El último domingo vino mi cuñado. El mismo con el que soldamos la parrilla en 2022. Sacamos los medallones justo cuando la grasa estaba burbujeando en la superficie. No quedaron como discos de cartón; quedaron jugosos, manteniendo la forma perfecta. Hasta Roque se quedó sentada mirando fijo, sabiendo que ese aroma era de algo bien hecho.

Si te interesa profundizar en el tema de los sabores y las mezclas, te recomiendo pegarle una mirada a este curso sobre chorizos parrilleros. Parece que no tiene nada que ver, pero entender cómo se comporta la grasa y el frío en la carne picada es lo que me hizo pasar de ser un pibe que quema carne a alguien que sabe qué está poniendo en la brasa. Mirá que yo no soy chef, solo soy un técnico que se cansó de comer mal. Siempre manejate con cuidado con la carne cruda y seguí las normas de seguridad alimentaria de la ANMAT para evitar problemas. Nos vemos el sábado que viene, si el clima aguanta.

Artículos relacionados